Valoración de la prueba pericial en la audiencia de juicio oral

La prueba pericial es un elemento indispensable en los procedimientos penales, su análisis es clave para la emisión de la sentencia. Ante este escenario, vale la pena preguntarnos ¿qué implica la valoración de la prueba pericial?

Al respecto, en el juicio de amparo directo 25/2021, el Primer Tribunal Colegiado de Circuito del Centro Auxiliar de la Segunda Región resolvió esta pregunta, así como diversas cuestiones respecto al razonamiento probatorio, entre ellas, la prueba pericial y su control racional.

Para comenzar, se debe mencionar que este asunto derivó de una sentencia que, en vía de apelación, confirmó la postura del Tribunal de Enjuiciamiento respecto a dar por probada la hipótesis sustentada por la fiscalía. En ese sentido, en la audiencia de juicio oral para soportar el fallo, el órgano penal a través del juez relator, entre otros aspectos, aceptó como propias las conclusiones verbalizadas por los peritos que comparecieron a ese acto, esto es, sin controlarlas racionalmente.

Es decir, aceptó de manera inmediata y automática el dicho de varios peritos, sin antes controlar la racionalidad de estos e identificar los posibles sesgos que se pudieron estar presentes durante la operación pericial.

La prueba pericial

La prueba, puede entenderse como el medio a través del cual se busca verificar afirmaciones sobre algún hecho en específico; por su parte, la prueba pericial es útil cuando se necesita valoraciones que requieren conocimientos en alguna técnica, arte o ciencia.

En ese orden de ideas, se debe resaltar que hay pruebas que tienen mayor fiabilidad, tal es el caso de la prueba del ADN, sin embargo, aun en estos casos el juzgador debe analizar detalladamente el procedimiento probatorio para corroborar que se llevó a cabo en las condiciones idóneas, así como las conclusiones derivadas en el caso en concreto.

Como bien lo señaló el tribunal federal, en un juicio oral, es ineludible que el juzgador controle las inferencias periciales que soporten la explicación del informe o dictamen correspondiente, a fin de dotar a la prueba pericial de un determinado grado de corroboración con relación a la hipótesis que se pretenda acreditar a través de aquella.

De ahí que pueda sostenerse que, es esencial que los juzgadores se alleguen del conocimiento de expertos para emitir un fallo, no obstante, la información emitida por ellos debe ser objeto de un estudio racional y no aceptarse sin justificación y de manera automática, pues podría darse que en ocasiones los peritos no realicen los procedimientos de manera adecuada, no utilicen los medios idóneos para estos o bien, aun y cuando estos se realicen de manera correcta, los especialistas tengan sesgos cognitivos derivado de una falta de información o bien, se encuentren influenciados por una parcialidad disposicional, atento a su propio carácter o emociones.

Al respecto, cuando existan diversas opiniones periciales, el juzgador debe optar por un examen concreto de cada uno de ellos a partir de la congruencia interna de las exposiciones relativas, así como de su completitud y con posterioridad desarrollar un análisis global de estos; aunado a que esas propias periciales también deben ser contrastadas con el restante caudal probatorio; lo cual excluye el criterio mayoritario, esto es, que el resolutor se decante en resolver en un sentido concreto por la simple convergencia entre lo expuesto por expertos o peritos.

De acuerdo con el Tribunal Colegiado, al realizar el examen racional antes mencionado, el juzgador debe verificar si existe alguno de los siguientes elementos:

  • La referencia a la aplicación previa de las técnicas o teorías que utilizó el perito para extraer los datos o conclusiones plasmadas en el informe correspondiente, su relevancia, así como su aceptación por la comunidad científica internacional (o nacional).
  • La descripción pormenorizada del procedimiento de análisis que llevó a cabo el perito, así como de los instrumentos especializados que ocupó para esa finalidad.
  • La explicación relativa al porqué las técnicas utilizadas fueron aplicadas según los estándares y normas de calidad vigentes.
  • La precisión sobre el grado de error, así como el de nivel de variabilidad o incertidumbre de los datos obtenidos a través del empleo de la respectiva técnica o teoría utilizada.
  • El respaldo de las conclusiones relativas, en específico, en datos empíricos adecuados, esto es, que la recogida de muestras o evidencias fue realizada adecuadamente, lo cual puede sustentar a través de fotografías, estudios o diagramas, es decir, con ayuda de pruebas materiales; además de que, en este punto, deberá informar el experto el tiempo en que fueron desarrollados los exámenes correspondientes, quiénes intervinieron, el tiempo que medió entre el evento y la práctica del estudio relativo; aunado a que también deberá dar noticia precisa acerca de la información que le fue proporcionada para esa finalidad; esto último, con el objetivo de que se examine si el experto incurrió o no en un sesgo cognoscitivo.
  • La congruencia interna de la exposición del experto, así como su razonabilidad.
  • El contraste entre los dictámenes explicados en juicio.

Por último, el juez debe confrontar la pericial con el resto de las pruebas, esto con el propósito de evitar aceptar acríticamente lo dicho por los expertos y así estar en condiciones de poder determinar el grado de confirmación que debe asignarle a ese elemento de prueba en función de las hipótesis fácticas en conflicto.

Estos razonamientos quedaron plasmados en la tesis número (II Región) 1o.6 P (11a.) bajo el rubro: VALORACIÓN DE LA PRUEBA PERICIAL EN LA AUDIENCIA DE JUICIO ORAL. IMPLICA CONTROLAR RACIONALMENTE LAS INFERENCIAS DEL EXPERTO.

 

Fuente: Checkpoint.

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Leslie Barrera
Legal Editor en Thomson Reuters México | + posts