Senadora Minerva Hernández presenta libro “El juicio de lesividad en México” del magistrado Juan Manuel Jiménez Illescas. Se anuncia posible Iniciativa para modernizar el medio legal

La senadora Minerva Hernández Ramos presentó la obra intitulada “El juicio de lesividad en México”, cuya autoría es del magistrado Juan Manuel Jiménez Illescas, siendo la casa editora Dofiscal Thomson Reuters.

El marco de la presentación fue el salón de la Comisión Permanente y como testigos de honor los senadores Miguel Ángel Mancera Espinosa y Rafael Espino de la Peña, así como las diputadas Berenice Montes Estrada, Anabey García, Wendy González Urrutia y el legislador Marcó Puppo.

El connotado abogado y maestro Juvenal Lobato Díaz tuvo a cargo los comentarios de la obra. En su opinión «es una obra que aporta en tres ámbitos: I. Doctrinal, ya que es profunda, analítica y con una basta bibliografía, II. Académica, dado que resulta muy gráfica y asequible para los estudiantes y III. Legislativa, al proponer una serie de reformas a la normativa que rige el juicio de lesividad en México”

Distinguidas personalidades de importantes instituciones del sector jurídico tributario y fiscal se reunieron en el honorable recinto legislativo para distinguir el loable trabajo del magistrado Jiménez Illescas plasmado en su libro, como el magistrado presidente del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, Rafael Anzures Uribe; el ministro en retiro Guillermo I. Ortiz Mayagoitia; el maestro Luis Alberto Placencia Alarcón, titular en funciones de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente; el doctor Fernando Cataño Muro Sandoval, integrante de la Junta Directiva de la Escuela Libre de Derecho; la magistrada Luz María Anaya Domínguez; la distinguida doctora Gabriela Ríos Granados, la prestigiada maestra Pilar López Caraza; el distinguido doctor Jesús Serrano de la Vega; el doctor Arturo Pérez Robles, la maestra Graciela Pompa, el maestro Carlos Orozco Felgueres Loya, el maestro Miguel Ángel Rafael Vázquez Robles, el contador Francisco Macías Valadez, entre otras distinguidas personalidades.

Correspondió a la senadora Minerva Hernández Ramos aperturar los comentarios y con gran elocuencia dijo lo siguiente, aludiendo una frase del pensador, jurista y filósofo Marco Tulio Cicerón:

“Una habitación sin libros, es como un cuerpo sin alma” y no dudo que esta obra al ser fruto de los incansables esfuerzos de su autor, lleva intrínseca parte de su espíritu. En lo personal creo que toda obra que incremente nuestro acervo científico no solamente debe ser bienvenida, sino que debemos congratularnos porque ha salido a la luz, como sucede con el libro “El Juicio de Lesividad en México”.

La experiencia profesional del Magistrado Jiménez Illescas se nota en las páginas de su obra: desde su vasto conocimiento jurídico, las referencias a esta figura en el derecho comparado y también sus agudos comentarios respecto a los conflictos que pueden presentarse en el desarrollo del juicio de lesividad, por lo que no dudo que este libro será una obra de consulta obligada para todos los abogados que se dedican al litigio en materia administrativa y que será, también una referencia esencial para la enseñanza profesional y en posgrado de los temas relacionados con el derecho procesal administrativo, la jurisdicción contenciosa-administrativa, y la justicia administrativa.

Como saben, mi formación profesional es en contabilidad y administración pública; pero, curiosamente, en mi desempeño he tenido una relación cercana y constante con las cuestiones jurídicas. No solamente por la oportunidad de ser legisladora federal y de poder incidir en el proceso de creación de leyes, ni tampoco por la fortuna de tener amistad con abogadas y abogados destacadísimos, sino porque siempre me ha interesado desentrañar esta idea de justicia que creo que es propia del ser humano, de saber qué es lo justo o cómo se alcanza esa situación ideal de que cada quien tenga lo que le corresponde.

Menciono esto porque al leer la obra del magistrado, llamó mi atención la conceptualización de la “justicia administrativa” de ese equilibrio que se busca entre la protección de los derechos fundamentales de nosotros, los particulares, y la consecución de los fines públicos. Dice el autor que el propósito de la justicia administrativa es preservar un Estado de Derecho en que la sociedad tenga certidumbre sobre la protección de sus derechos fundamentales frente a la emisión de actos administrativos.

Me parece que en momentos como los que actualmente vivimos en el país, es muy necesario tener claridad sobre la razón de ese equilibrio entre la administración pública que, como expresión del poder público, está en una situación de ventaja frente a los particulares, y que por ello debe ser irrestricto el respeto a sus derechos fundamentales.

Creo que hay un desconocimiento generalizado sobre la necesaria existencia del juicio de lesividad, de que se someta a control jurisdiccional la pretensión de la administración pública de que sea declarado nulo un acto administrativo que es favorable a un particular, pues se pierde de vista que esto que pareciera tan sencillo es, en realidad, un triunfo del Estado de Derecho, una reafirmación del principio constitucional de legalidad, dado que se impide una actuación arbitraria de la administración para revocar, por sí y ante sí, sus propias determinaciones.

Una de las conclusiones a las que llega el autor es que la situación que actualmente prevalece, en que no existen reglas procesales adecuadas para el juicio de lesividad provoca que el particular quede desprotegido en su seguridad jurídica, generándole incertidumbre e inestabilidad.

En tal virtud, siendo senadora de la República llamó mucho mi atención la propuesta del magistrado Jiménez Illescas para dotar al juicio de lesividad de un soporte teórico-práctico que esté bien definido, de un andamiaje jurídico que sea congruente con la naturaleza, características y finalidades del juicio de lesividad para que, como dice el autor, puedan cumplirse con los principios de legalidad y de seguridad jurídica.

Puedo decir frente a ustedes que acuso recibo de esa interesantísima propuesta de modificación a la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo y a la Ley Orgánica del Tribunal, y que pongo a sus órdenes mi capacidad como legisladora para poder elaborar una iniciativa que vaya acorde con este propósito y en sintonía con las adiciones y derogaciones que el autor plantea en su libro.

La organización del evento estuvo a cargo del maestro Rogelio Ibarra.

 

Valora este contenido

¡Lamentamos que este contenido no te haya sido útil!

¿Cómo podemos mejorarlo?

Carlos González
Journalist Editor & Manager Seminars en Thomson Reuters | + posts