Aptitud de la madre para trabajar y ejercer la guarda y custodia de un menor

En la actualidad, aunque se han dado grandes avances, el enjuiciar con perspectiva de género en procedimientos familiares aún es complicado, ya que es muy fácil que el juzgador tome sus decisiones basadas en estereotipos marcados por la sociedad.

Un ejemplo claro de esto lo tenemos en la resolución del amparo directo en revisión número 6942/2019, en el cual, la quejosa reclamaba la violación a su derecho a la igualdad y la no discriminación en el marco de las relaciones familiares.

Previamente, se le demandó la guarda y custodia de su hija, bajo el argumento de que, si bien ambos padres trabajaban dentro de un órgano jurisdiccional, el hombre desempeñaba funciones administrativas y la mujer labores jurisdiccionales, por lo cual, a criterio del padre, derivado de su actividad profesional, la madre no era apta para el cuidado de la menor ya que está impedida para atenderla de manera directa y personal; dicho argumento fue convalidado en primera y segunda instancia.

Derivado de ello, la ahora quejosa promovió el amparo, el cual en la revisión, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó que considerar que la madre activa profesionalmente no es apta para ejercer la guarda y custodia por el simple hecho de tener una actividad profesional que demanda tiempo y esfuerzo, constituye un estereotipo de género que afecta la igualdad y no discriminación.

Como resultado de esta resolución, se dio origen a la tesis aislada número 1a. XLVII/2021 (10a.), la cual fue publicada en portal del Semanario Judicial de la Federación de la SCJN el pasado 29 de octubre de 2021 bajo el rubro “MADRE ACTIVA PROFESIONALMENTE. LA CONSIDERACIÓN DE QUE LA MADRE NO ES APTA PARA EJERCER LA GUARDA Y CUSTODIA POR TENER UNA ACTIVIDAD PROFESIONAL QUE DEMANDA TIEMPO Y ESFUERZO CONSTITUYE UN ESTEREOTIPO DE GÉNERO QUE AFECTA EL DERECHO A LA IGUALDAD Y NO DISCRIMINACIÓN.”.

A criterio de la Primera Sala, el hecho de exigir que la mujer se adecúe a los estereotipos sociales, entiéndase que a ella le corresponde de manera exclusiva y directa el cuidado de los menores, vulnera su derecho a la igualdad y de no discriminación, ya que atenta en contra de su proyecto de vida, genera un impacto personal, económico, laboral y social.

Lo anterior, es debido a que se ejerce una presión en ella en el sentido de que si quiere conservar la guarda y custodia de sus menores, invariablemente deberá renunciar a su desarrollo profesional o buscar un trabajo que le sea menos demandante y que le permitan “atender plenamente” a sus hijos, pero ello podría derivar en una reducción salarial, lo que conlleva a una desigualdad con respecto al hombre.

El cuidado familiar siempre pondrá en desventaja a una mujer versus mercado laboral por el rol que siempre se le ha asignado a nivel social. Como resultado de esto, se desconocen sus necesidades de desarrollo personal y profesional y, por el contrario, se le limitan las oportunidades de acceder a mejores oportunidades laborales, a ascensos o remuneraciones.

Por lo anterior, resulta indispensable lograr que los órganos jurisdiccionales no se dejen llevar por estereotipos sociales, tal y como lo manifiesta la Primera Sala y realicen sus funciones apegadas a una perspectiva de género que permita incrementar la participación de la mujer en las actividades económicas, lo que conllevará a mejorar las condiciones laborales de estas y que puedan desarrollarse plenamente, tanto profesional como personalmente.

Fuente: Checkpoint México

Francisco Jiménez
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